El crimen de Pioz conmocionó a España y capturó la atención del país en el año 2016. Este caso, caracterizado por su brutalidad y sucesión de hechos impactantes, dejó una marca en la memoria colectiva tanto en la sociedad española como en la brasileña.
El 17 de septiembre de 2016, los residentes de la tranquila localidad de Pioz, ubicada en la provincia de Guadalajara y a unos 60 kilómetros del centro de Madrid, se vieron sacudidos por el descubrimiento de un macabro hallazgo en una vivienda: los cuerpos sin vida y en avanzado estado de descomposición de una familia brasileña fueron encontrados en el interior de una casa alquilada. La noticia se propagó rápidamente por todo el país y el misterio y horror que rodeaban a este caso atrajeron la atención de todos los medios de comunicación.
Las víctimas fueron identificadas como Marcos, Janaína y Maria Carolina de 39, 35 y 3 años respectivamente, y David, de un año de edad. La investigación inicial reveló que las víctimas habían sido asesinadas con extrema violencia utilizando un arma blanca. Posteriormente, los adultos habían sido descuartizados, y los restos tanto de ellos como de los menores de edad fueron introducidos en bolsas de basura.
En un principio se hablaba de un ajuste de cuentas por tráfico de drogas o por problemas de liquidez de Marcos, sin embargo, la Guardia Civil no tardó en tener a su primer sospechoso y culpable: Patrick Nogueira, un joven brasileño de 19 años de edad y sobrino de Marcos, quien había estado viviendo con la familia en Torrejón de Ardoz unos meses atrás.
Patrick se había mudado a España con ellos persiguiendo su sueño de ser futbolista profesional, pero a causa de ciertas desavenencias con su tío, permaneció en Torrejón mientras la familia se mudaba a la urbanización de Pioz.
El joven había planeado meticulosamente el crimen: después de comprar dos pizzas se había presentado en la casa de sus tíos, donde se encontraban Janaína y sus dos hijos. Cuando Janaína se levantó a lavar los platos, Patrick la atacó por la espalda asestándole una puñalada en el cuello y después degolló a los pequeños, quienes ya habían visto como moría su madre. Posteriormente descuartizó a Janaína e introdujo sus restos y los de los niños en bolsas de basura. Limpió todo y esperó alrededor de dos horas a que llegase su tío. Una vez este entró por la puerta le clavó el arma en el cuello sin posibilidad alguna a que se defendiese.
Llevó a cabo la misma operación: limpió la sangre y después de descuartizar a Marcos e introducirlo en bolsas de basura, se quedó a dormir en la casa.
Después de que se descubrieran los cuerpos un mes después, cogió un vuelo a Brasil, su país natal, mientras «dejaba caer» a sus compañeras de piso a través de WhatsApp que se tenía que marchar debido a que su tío tenía muchas deudas y que temía que la situación pudiera perjudicarle siendo él el siguiente.
Debido a las pruebas de ADN y cuando la autoría del cuádruple homicidio era un secreto a voces, la hermana de Patrick, Hanna, voló a Madrid junto con su abogado con intención de valorar la situación. A su vuelta a Brasil le aconsejó a su hermano que se entregase debido a que era posible que no consiguiera sobrevivir en una prisión brasileña debido a su brutal crimen.
Nogueira finalmente voló a España y se entregó.
Sin embargo, la brutalidad de este asesino no se extingue con sus crímenes. Patrick relató en tiempo real y a unos 6.000 kilómetros de distancia, en Brasil, los asesinatos a su amigo de la infancia a través de WhatsApp. Le describió absolutamente todo, sin dejarse el más mínimo detalle, con selfies y fotos de los cadáveres incluidas, y jactándose de la situación.
Nogueira fue condenado a 25 años de prisión por el asesinato de Janaína y a tres penas de prisión permanente revisable por los asesinatos de los pequeños y de Marcos. Su condena no se revisará hasta 2038.
El motivo de este crimen nunca quedó claro. Se ha sugerido que Nogueira estaba resentido con su familia y que los asesinatos fueron una venganza facilitados por su personalidad psicopática. De hecho, no era la primera vez que Patrick actuaba de manera violenta: apuñaló a un profesor, el cual sobrevivió, delante de sus compañeros en 2013, tres años antes de la masacre.
Continúa cumpliendo condena en la madrileña prisión de Soto Del Real, Madrid y no podrá acceder al tercer grado hasta que no cumpla 42 años de edad.
- Arroyo, J.C. (2023). No se lo digas a nadie. [Televisión]. Atresmedia.

