En el oscuro rincón de la delincuencia urbana existe una práctica que trasciende los límites de la imaginación, conocida como phrogging. Aunque no es una novedad en sí misma, el término es relativamente reciente y ha cobrado notoriedad, especialmente después de que se hayan registrado casos en los Estados Unidos, donde esta actividad tuvo sus raíces como una leyenda urbana. Curiosamente, esta práctica se ha popularizado (aunque afortunadamente sigue siendo una rareza) debido, en parte, a que en algunos largometrajes se convierte en el elemento central de la trama, como por ejemplo en las películas «Parásitos» y «Te Veo», donde se representa de manera impactante este fenómeno.
El phrogging es una singular práctica que consiste en entrar furtivamente en las casas de otras personas y vivir en ellas sin que los legítimos inquilinos tengan conocimiento de esta intrusión. Este término parece derivar de la palabra en inglés «frog» (rana), ya que las personas que se dedican a esta actividad «saltan» de casa en casa, escondiéndose detrás de las paredes, en los armarios, en conductos de ventilación e incluso en los sótanos, por nombrar algunos lugares.
Por lo general, los individuos que participan en dicha actividad son personas con escasos recursos, aquellos que no pueden permitirse una vivienda propia o incluso fugitivos de la justicia. Su objetivo es introducirse en casas grandes con múltiples escondites para poder moverse con facilidad. Sin embargo, dado el riesgo que implica esta práctica en cuanto a ser descubiertos, rara vez se quedan más de dos semanas en una misma vivienda. Normalmente, optan por vivir de noche, cuando los ocupantes de la vivienda están dormidos, y aprovechan esta oportunidad para robar alimentos y bebidas, lo que les permite subsistir.
Es importante señalar que, aunque el phrogging y la ocupación ilegal comparten el acto de invadir una propiedad ajena, existen diferencias significativas entre ambas prácticas. Los ocupantes ilegales, comúnmente conocidos como «okupas», se instalan en viviendas desocupadas, por lo general en propiedades abandonadas o vacías durante un largo período de tiempo. Por otra parte, los phroggers viven en casas habitadas, procurando pasar desapercibidos ante los dueños de las viviendas.
Según algunas fuentes, el asesino condenado a tres cadenas perpetuas Daniel LaPlante se involucró en la práctica del phrogging al hacerse pasar por un fantasma, acosando a una familia durante un inquietante período de dos meses.
- «Parásitos» y la práctica del «phrogging». (2020, febrero 17). Fotogramas. https://www.fotogramas.es/noticias-cine/a30958470/parasitos-phrogging-invasion-casas/
- Lavín, A (Presentadora). (2023, octubre). Daniel LaPlante: El chico de las paredes (Núm.25) [Episodio de podcast de audio]. En Criminología en Serie. https://open.spotify.com/episode/7tlnhCVuptf3rpNbjSVdKo?si=664d4f8d1fd440a4

