Joseph James DeAngelo aterrorizó al Estado Dorado durante una década. Entre 1976 y 1986, llevó a cabo una serie de crímenes que mantuvieron en vilo a California. Sin embargo, no fue detenido hasta 2018, y solo gracias a los avances en análisis genético.
Todo comenzó en abril de 1974, cuando se reportaron una serie de robos en Visalia. El responsable fue apodado como el Saqueador de Visalia, ya que entraba en domicilios, los desordenaba, esparcía la ropa interior femenina y se llevaba pequeños objetos sin aparente valor. Estos saqueos cesaron en 1976, coincidiendo con la mudanza de DeAngelo a Sacramento.
Fue el 18 de junio de 1976 cuando perpetró su primera agresión sexual en Rancho Cordova. Desde entonces, y hasta 1978, llegó a cometer la friolera de 50 violaciones en tres ciudades del este de Sacramento, lo que llevó a que se le conociera como el Violador de la Zona Este.
A partir de febrero de 1978, su violencia escaló aún más: comenzó a matar. Su modus operandi era meticuloso e inquietante. Llamaba por teléfono a sus futuras víctimas, amenazándolas y aterrorizándolas. Entraba a sus casas, escondía cuerdas y, de madrugada, sorprendía a la mujer y a su pareja en el dormitorio. Ella era obligaba a atar a su compañero y colocaba platos u otros utensilios sobre la espalda del hombre, advirtiendo que si oía un solo ruido, la mujer moriría. Luego, conducía a la víctima femenina a otra habitación, la agredía sexualmente y, finalmente, ejecutaba a ambos, ya fuera con múltiples disparos o a golpes. En algunas ocasiones, permanecía horas en la escena, comía y bebía lo que encontraba en el lugar.
Estos asesinatos, cometidos en el sur de California, le valieron el apodo de Acosador Nocturno Original… ¿Os suena? Años más tarde, ese mismo nombre se haría tristemente famoso por otro asesino, Richard Ramírez. Pero fue DeAngelo quien lo llevó primero. Por eso, con el tiempo, se le distinguiría como “el original”.
No fue hasta marzo de 2001 cuando, gracias al ADN, se estableció una conexión entre los ataques del Violador de la Zona Este y los homicidios cometidos por el Acosador Nocturno Original. Sin embargo, aún estaban lejos de descubrir la identidad del Asesino del Golden State.
Michelle McNamara, escritora e investigadora obsesionada con los crímenes, dedicó buena parte de su carrera a seguir la pista del asesino. Estaba registrada en la empresa de biotecnología y genómica 23andMe, una plataforma que permite rastrear la ascendencia familiar a partir de muestras genéticas. Y fue ahí donde surgió una intuición brillante. Pensó: si millones de personas suben su ADN a esta clase de plataformas, ¿no es probable que el asesino tenga algún familiar lejano entre ellos? Bastaría con una coincidencia parcial para empezar a tirar del hilo.
La idea era ingeniosa y simple a la vez: crear un perfil falso en una de esas páginas y subir el material genético del asesino para buscar coincidencias familiares. Pero pronto se toparon con un obstáculo: en aquel entonces, las plataformas solo aceptaban muestras de saliva, lo que impedía utilizar cualquier tipo de resto forense recuperado en las escenas del crimen. Durante años, esa restricción mantuvo bloqueada la investigación… …hasta que surgió GEDmatch, una plataforma que por fin permitía subir otro tipo de muestras genéticas.
¿El problema? Paul Holes, investigador del condado de Contra Costa, había agotado todas las muestras disponibles en los tres casos en los que trabajaba. Decidió entonces contactar con otras jurisdicciones afectadas por los crímenes. Fue entonces cuando un detective de Ventura le confirmó que todavía disponían de suficiente material para ser analizado. ¡Bingo!
En el primer trimestre de 2018, Holes recibió la secuencia genética digital de DeAngelo. Utilizando un perfil falso en GEDmatch, cargó los datos del asesino y esperó impacientemente los resultados. El hallazgo fue sorprendente: compartía información genética con mil personas, y la coincidencia más relevante era con un primo tercero o cuarto, lo que implicaba que su ancestro común era probablemente un tatarabuelo nacido alrededor de 1840.
Para avanzar, Holes recurrió a la genealogista Bárbara Rae-Venter, con el objetivo de reconstruir el árbol familiar del sospechoso y rastrear el punto en que convergía con el del primo lejano. Durante meses, ambos trabajaron en la elaboración de árboles genealógicos, apoyándose en censos, registros públicos y archivos históricos para recopilar información sobre los ascendientes tanto del pariente identificado como del criminal aún desconocido.
Tras una minuciosa investigación, lograron reducir la lista a nueve hombres en California que cumplían con los criterios físicos, demográficos y geográficos del perfil. Entre ellos figuraba un exagente de policía, detenido por robo y despedido en 1979. La genetista, mientras revisaba antiguos periódicos, descubrió este dato clave. A partir de ahí, subió su perfil genético a otra plataforma, llamada Promethease, donde se determinó que el individuo que buscaban tenía ojos azules y probablemente alopecia.
La policía cruzó estos datos con los registros de permisos de conducir de los nueve hombres. Solo uno coincidía: Joseph James DeAngelo.
A partir de entonces, Paul Holes inició una discreta vigilancia. El 10 de abril de 2018, recogieron una muestra de ADN de la puerta de su coche en el condado de Placer. El 23 de abril, obtuvieron otra muestra en la basura de su casa en Citrus Heights. Ambas muestras, por supuesto, coincidían con las muestras del Violador de la Zona Este y el Acosador Nocturno Original.
Finalmente, Joseph James DeAngelo fue arrestado el 24 de abril de 2018. Se le atribuyeron al menos 120 robos, 50 violaciones y 13 asesinatos. Fue condenado a 11 cadenas perpetuas sin posibilidad de libertad condicional.
Por desgracia, Michelle McNamara nunca llegó a saber que, gracias a su perseverancia, sus investigaciones y sus brillantes ideas —en definitiva, gracias a ella— lograron atrapar al Asesino del Golden State. Murió antes de ver cómo su trabajo ayudaba a resolver uno de los misterios más oscuros de la historia criminal estadounidense.
Este caso puso en evidencia el papel crucial de la genealogía genética en la resolución de crímenes antiguos. Cada individuo que aporta su ADN a una base de datos no solo entrega información sobre sí mismo, sino también sobre cientos de personas con las que está emparentado. Se estima que, en promedio, compartimos aproximadamente el 1 % de ADN con 175 primos terceros, y que mantenemos vínculos genéticos identificables con cerca de mil personas, entre el pasado y el futuro.
La detención de DeAngelo demuestra que, gracias a los avances tecnológicos, ni siquiera el paso del tiempo puede impedir que la verdad salga a la luz. De no haber sido por estos desarrollos, quizá se hubiera llevado a la tumba el secreto de ser uno de los criminales más prolíficos de California.
- Asesino de Golden State. (2022). En Wikipedia, la enciclopedia libre. https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Asesino_de_Golden_State&oldid=148141019
- Cómo atraparon al asesino del Golden State—YouTube. (s. f.). Recuperado 10 de febrero de 2023, de https://www.youtube.com/
- Garbus, L., Myles, K., Koury, J., & Wolff, E. (Directores). (2020). El asesino sin rostro [Miniserie documental]. HBO

